Los Abuelos de la Nada: historia, trayectoria y el legado de una banda inolvidable
Hablar de Los Abuelos de la Nada es hablar de una de las agrupaciones más originales e influyentes del rock argentino. Su historia comenzó en la década de 1960, pero fue durante los años 80 cuando la banda alcanzó una enorme popularidad gracias a una combinación de rock, pop, reggae, funk y ritmos latinoamericanos.
En el centro de esa historia estuvo Miguel Abuelo, cantante, compositor y fundador del grupo, una figura singular del rock nacional. A su alrededor pasaron músicos que posteriormente tendrían carreras muy importantes, entre ellos Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Daniel Melingo.
La segunda etapa de Los Abuelos de la Nada, desarrollada fundamentalmente entre 1981 y 1986, dejó canciones que todavía forman parte de la memoria musical argentina.
| Los Abuelos de la Nada durante su etapa de mayor popularidad en el rock argentino. |
Los comienzos en los años 60
Miguel Ángel Peralta, conocido artísticamente como Miguel Abuelo, nació en Buenos Aires el 21 de marzo de 1946. Desde muy joven se vinculó con el ambiente artístico y poético que rodeaba a la primera generación del rock argentino.
En 1967, en el ambiente de La Cueva, surgió la primera formación de Los Abuelos de la Nada. El nombre había sido tomado de una expresión vinculada con la literatura de Leopoldo Marechal.
Aquella primera experiencia contó con músicos que posteriormente se convertirían también en figuras importantes, entre ellos Pappo. La banda llegó a grabar material, aunque aquella primera etapa tuvo una vida relativamente corta. (Rock.com.ar)
Miguel Abuelo emprendió posteriormente un largo viaje por Europa. Vivió en distintos países y desarrolló una carrera artística marcada por la experimentación y la poesía.
Ese período europeo sería fundamental para su formación personal y musical.
El regreso y la reconstrucción de la banda
A fines de los años 70 y comienzos de los 80, Miguel Abuelo regresó a la Argentina.
Junto con Cachorro López, comenzó a reconstruir Los Abuelos de la Nada. La nueva agrupación poco tenía que ver musicalmente con aquella formación de los años 60.
Para completar la banda fueron convocados Gustavo Bazterrica en guitarra, Polo Corbella en batería, Daniel Melingo en saxos y clarinete y Andrés Calamaro en teclados. (Rock.com.ar)
Calamaro tenía entonces apenas 20 años y aportó una nueva sensibilidad compositiva. Su presencia sería fundamental para el sonido de la banda.
En 1981 el grupo grabó una serie de demos que comenzaron a tener difusión radial. El interés creció rápidamente y apareció una oportunidad decisiva: Charly García se interesó por el grupo y produjo su primer álbum. (Rock.com.ar)
El gran salto de Los Abuelos de la Nada
En 1982 apareció el primer álbum de la nueva etapa, titulado simplemente Los Abuelos de la Nada.
El disco incluía canciones como "Sin gamulán" y "No te enamores nunca de aquel marinero bengalí", que ayudaron a instalar a la banda en el nuevo panorama del rock argentino.
El contexto era particularmente favorable. La Argentina atravesaba una profunda transformación cultural y el rock comenzó a ocupar un espacio cada vez mayor en los medios de comunicación y entre los jóvenes. El período 1982-1983 fue especialmente importante para la renovación del rock nacional. (Argentina)
Los Abuelos encajaron perfectamente en esa nueva época.
Su música era diferente de la del rock más tradicional. Tenía melodías pegadizas, teclados, vientos, ritmos bailables y una actitud mucho más cercana al pop.
"Vasos y besos" y el éxito de "Mil horas"
En 1983 llegó Vasos y besos, probablemente uno de los discos más importantes de la historia del grupo.
El álbum contenía canciones como "Así es el calor", "Chalaman" y, especialmente, "Mil horas".
La canción fue compuesta por Andrés Calamaro junto con Carlos "Cuino" Scornik y terminó convirtiéndose en uno de los grandes clásicos del rock argentino. Calamaro también había compuesto "Sin gamulán", otra de las canciones fundamentales del repertorio del grupo. (Rock.com.ar)
"Mil horas" trascendió incluso al público habitual del rock.
Su melodía sencilla, el ritmo y la particular interpretación de Calamaro contribuyeron a convertirla en una canción generacional.
"Himno de mi corazón"
En 1984 apareció Himno de mi corazón, otro álbum fundamental.
La canción que daba nombre al disco se convirtió rápidamente en uno de los grandes clásicos de Miguel Abuelo y Los Abuelos de la Nada.
El álbum mostró una banda que continuaba evolucionando. La combinación entre la personalidad vocal de Miguel Abuelo y los diferentes aportes de sus músicos produjo un sonido reconocible y difícil de encasillar.
Ese mismo año la banda presentó el material en el Teatro Coliseo. La formación, sin embargo, comenzó a sufrir modificaciones y algunos de sus integrantes emprendieron nuevos caminos.
Una banda de músicos excepcionales
Uno de los aspectos más interesantes de Los Abuelos de la Nada fue la cantidad de músicos importantes que pasaron por sus filas.
Miguel Abuelo fue el corazón artístico del proyecto.
Andrés Calamaro aportó canciones, teclados y voz, y posteriormente desarrollaría una extensa carrera solista y junto a Los Rodríguez.
Cachorro López, bajista y productor, tendría posteriormente una enorme trayectoria en la producción musical latinoamericana.
Gustavo Bazterrica fue un guitarrista destacado y anteriormente había formado parte de La Máquina de Hacer Pájaros.
Daniel Melingo, por su parte, aportó saxos y clarinete y posteriormente desarrollaría una carrera propia muy particular.
La lista de músicos vinculados con Los Abuelos ayuda a comprender la importancia que tuvo la banda como una verdadera escuela musical. (Rock.com.ar)
"Cosas Mías": el último disco
En 1986 Los Abuelos de la Nada editaron Cosas Mías, el último álbum de estudio de la banda. (Rock.com.ar)
Para entonces la formación había cambiado considerablemente.
Miguel Abuelo estaba acompañado por Kubero Díaz en guitarra, Juan del Barrio en teclados, Marcelo Fogo en bajo y Polo Corbella en batería. (Rock.com.ar)
El álbum contiene diez canciones:
Cosas mías
Cómo quién dónde
Región dura
Rock and roll sobre la alfombra
Policías y ladrones
Padre soltero
Tu cola less
Capitán Calavera
Semental de Palermo
Festival de corazón
Aunque el disco no consiguió repetir el enorme impacto comercial de los trabajos anteriores, contiene una faceta diferente de Miguel Abuelo.
La canción "Cosas mías", que da nombre al álbum, combina ironía, imágenes surrealistas y una mirada crítica sobre determinados aspectos de la sociedad.
El significado de "Cosas Mías"
Anexo: una canción diferente dentro del repertorio de Los Abuelos
"Cosas mías" tiene una característica particular dentro de la obra de Los Abuelos de la Nada.
A diferencia de canciones como "Mil horas" o "Himno de mi corazón", su estructura y su letra tienen un carácter más extraño y surrealista.
El protagonista parece atravesar una sucesión de situaciones absurdas: el Edén, una casa religiosa, un artista, un médico y finalmente un encuentro con la policía.
Una de las frases más reconocibles del estribillo resume la actitud desafiante y personal de la canción: "son cosas mías". (Rock.com.ar)
No parece buscar una narración tradicional.
Por el contrario, Miguel Abuelo construye una especie de recorrido entre personajes, lugares y situaciones que permite diferentes interpretaciones.
La canción también puede entenderse como una declaración de independencia: la vida, las decisiones y las contradicciones pertenecen a quien las vive.
Ese espíritu encajaba perfectamente con la personalidad artística de Miguel Abuelo, cuya obra estuvo siempre marcada por la libertad, la poesía y una cierta tendencia a escapar de las categorías convencionales.
Un disco que cerró una etapa
"Cosas Mías" terminó siendo el último álbum de estudio de Los Abuelos de la Nada con Miguel Abuelo.
La banda se disolvió hacia fines de 1986. Para entonces, los integrantes ya estaban tomando caminos diferentes y el enorme fenómeno de los primeros años de la década comenzaba a quedar atrás. (Rock.com.ar)
Pero el final de la banda no significó el final de su influencia.
La muerte de Miguel Abuelo
Miguel Abuelo murió el 26 de marzo de 1988, apenas cinco días después de cumplir 42 años. Su muerte puso fin prematuramente a la vida de uno de los personajes más singulares de la historia del rock argentino. (Argentina)
Su figura, sin embargo, continuó creciendo con el paso del tiempo.
El reconocimiento de su obra se extendió a nuevas generaciones y canciones como "Himno de mi corazón", "Mil horas", "Costumbres argentinas", "Sin gamulán" y "Cosas mías" continuaron formando parte del repertorio popular argentino.
En 2026, a 80 años de su nacimiento, el Estado argentino volvió a destacar su legado y su papel como fundador de Los Abuelos de la Nada y como una de las figuras fundamentales del rock nacional. (Argentina)
El legado de Los Abuelos de la Nada
La historia de Los Abuelos de la Nada resulta excepcional porque la banda consiguió reunir dos generaciones del rock argentino.
Por un lado estaba Miguel Abuelo, uno de los pioneros del movimiento surgido en los años 60.
Por otro, músicos jóvenes como Andrés Calamaro y Cachorro López, que serían protagonistas de la música argentina durante las décadas siguientes.
Su período de mayor éxito fue relativamente breve: aproximadamente entre 1982 y 1985. Sin embargo, en esos pocos años dejaron una colección de canciones que resistió el paso del tiempo.
Los Abuelos de la Nada no fueron solamente una banda de rock.
Fueron también una mezcla de poesía, pop, humor, experimentación, melodías pegadizas y espíritu urbano, con Miguel Abuelo como figura central.
Y quizá allí esté la explicación de su permanencia: sus canciones no quedaron encerradas en una época determinada.
Siguen sonando.
Siguen siendo reconocibles.
Y continúan formando parte de la memoria de varias generaciones de argentinos.